Amamantar en Arabia Saudita

Aprovechando que estamos en la Semana Mundial de la Lactancia Materna #SMLM mis primeras experiencias Amamantando en Arabia Saudita.

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Soy de las mujeres-madres a las que dar el pecho y poder alimentar a nuestros hijos desde nuestro propio cuerpo nos llena de orgullo y empodera cada día.

No tuve ni complejos ni trabas en amamantar a mis hijos donde les diera hambre, lo que supone lugares públicos como restoranes, calle, reuniones con amigos, familia, o cualquier otro lugar que me tocara. Dar la teta lo encuentro un acto de amor, algo natural y que debe ser visible.

Las salas de lactancia y los delantales de lactancia (Es un gran genero que se amarra al cuello y cubre por completo a la madre y al bebe. Tiene una parte rígida que ayuda a la madre a poder ver al bebe) siempre me produjeron sentimientos encontrados, ya que opino que la lactancia hay que normalizarla y visibilizarla para así poder protegerla. Lo de taparme, siempre lo justo: nunca he tenido problema con mi cuerpo. Dar el pecho supone un acto de amor, nutrición y placer.

Sin embargo, hace 5 días mi vida cambió, por ende también mi forma de vivir la lactancia fuera de mi hogar.  Se revolucionó mi mundo y llegó un momento en el que dar el pecho me dio temor y angustia.

Aterrizamos en Arabia Saudita en Al Jubail, donde viviremos los próximos dos años. No sólo llegamos en el mes de más calor del año, sino que también en el mes donde se celebra Ramadán, la fiesta religiosa musulmana (El 100% de la población se reconoce musulmana)

Entre el calor que es realmente intenso, la Abaya (vestido negro que me cubre entera sin el cual no puedo salir a la calle), vienen las miradas por no utilizar velo y ser notablemente distinta de piel, color de ojos y hablar otro idioma. Todo esto sumado forman un panorama poco alentador como mujer y más como madre lactante. En las salidas de casa me he visto amamantado bajo un intenso estrés, primero corriendo al auto (único lugar seguro desde mi punto de vista), también preocupada por que mi niño de 3 meses no se me cocine y además alerta para que ningún hombre o mujer árabe crea que estoy dando pecho. Incluso he amamantado en un baño de hotel. Cosa que dije que jamás haría, porque para mí, nadie come en el baño. Sin embargo, la necesidad tiene cara de hereje y ahí estábamos, mis pechos y yo, con mi pequeño en un baño.

Preguntando cómo lo hacen (aquí hay que tener mucho ojo al hacer y según qué tipo de preguntas. Se pueden ofender y sobre todo si consultamos a alguien que conocemos. No se puede a buenas y primeras  hablarle a algún hombre o mujer por la calle), me han contado que se puede amamantar en los lugares que son familiares (aquí hay lugares para familias y otros sólo para hombres solos, sin mujer ni hijos. Esos espacios donde las mujeres ni podemos asomar la nariz). También según lo que me comentaron se puede habitualmente en las entradas de los baños de mujeres o cerca de donde rezan ellas, en una mezquita. Eso sí, siempre siempre, muy tapada.

Visto todo este panorama, ya que he llegado a plantearme no salir de casa para no pasar malos ratos, estoy considerando y buscando desesperadamente un delantal de lactancia, para poder sentirme segura, cómoda y no incomodar a nadie. Lo que según yo no debería incomodar a nadie, ni tan siquiera a Alá.

Aquí estamos, y de tripas corazón.

Una de mis primeras experiencias de lactancia sucedió al hacer unas pruebas para el trámite de residencia. Nos reclaman una serie de exámenes a mí y a mis hijos. En el hospital, después de tener que aguantar que le sacaran sangre a los dos, y tras sufrir viendo llorar desgarradamente a Pequeño Sumo de tan sólo 3 meses, tuve que preguntar por un lugar donde poder amamantar para consolar a mi criatura y también poder calmarme yo. Me indicaron un lugar donde papá Canguro no podía pasar y aún estando entre dos mujeres, tuve que pedir una sábana para taparme. Ahí seguía yo con la sensación a flor de piel pensando qué mal está todo por aquí, y mi pobre niño asándose.

Otra de mis experiencias estábamos en el Centro comercial y a Pequeño Sumo le dio hambre, como ya me habían comentado que se podía amamantar en ese lugar camino a los baños de mujeres cerca de la mezquita. Partimos, para cerciorarme comencé a preguntar  a las mujeres que entraban al baño. Ninguna me contesto, algunas no hablaban ingles otras ni me miraban. Así que me senté mirando a la pared, abrí mi Abaya y comencé a alimentar a Pequeño Sumo, que para esos momentos gritaba de hambre. Después de unos minutos las miradas comenzaron a pesar y se me hicieron muy incomodas. Y eso que estaba mirando solo a Pequeño Sumo procurando que no se cocinara bajo la mantita que nos tapaba. En eso se acerca una mujer y comienza a gritarme en árabe y hacer gestos. Yo sin comprender que pasaba. Y de muy mala manera saca la silla que estaba a mi lado golpeándome las piernas y casi golpeando a mi criatura. Yo en blanco… solo me preocupaba que Pequeño Sumo estuviera bien y que la mujer no le hiciera nada. Yo trate de preguntar que le pasaba, pero no hablaba nada de ingles y solo seguía gritándome. En eso aparece una mujer completamente tapada, solo pude ver unos ojos dulces y escuchar un dulce árabe que me tomo y llevo a la mezquita y me dejo sentada en una esquina. Yo le agradecí muchísimo. Con el corazón en la mano, las lagrimas de impotencia y desesperación brotaban de mis ojos. Solo quería salir de ahí y abrazar a Papá Canguro, pero al salir y encontrarme con Papá Canguro Solo me pudo consolar con palabras dulces, miradas de amor y comprensión. Ya que aquí no se pueden realizar muestras de amor como dar la mano, abrazar o dar besos entre hombres y mujeres. Nos fuimos enseguida a casa.

Después de estas y otras experiencias raras amamantando, sacarme leche y darla en biberón y también pensar en no salir de casa. Decidí que no es justo quedarnos encerrados con Pequeño Sumo, que esta cultura no amedrentara nuestra lactancia ni vida social en familia. Así que a tome cartas en el asunto. Me contacte con la Liga de Leche en Damman (esta compuesta por puras mujeres occidentales) donde vía mail, me explicaron que si se puede amamantar donde yo lo hacia y que debía seguir haciéndolo en los lugares familiares y cubriéndome. También me contaron un poco de los problemas y bajo porcentaje de madres lactantes Árabes. Y obvio que la próxima reunión de la Liga en Damman estaremos de los primeros con Pequeño Sumo y Vikingo, así tengamos que viajar 1 hora.

Así que considerando todos los factores estoy buscando donde poder comprar un Delantal de Lactancia, adminiculo ridículo que oculta uno de los actos de entrega de amor MÁS BELLOS que tiene el ser humando DAR DE MAMAR.

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Aquí seguiremos contra viento y arena con Pequeño Sumo con nuestra lactancia, tenemos todo el apoyo de Papá Canguro y Vikingo.

FELIZ SEMANA MUNDIAL DE LA LACTANCIA MATERNA.

A las madres que están en occidente disfruten de la libertad que tenemos.

TETA LIBRE!!!!

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Agradezco haber nacido en occidente donde las mujeres tenemos más libertad de ser como queramos.

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2 comentarios en “Amamantar en Arabia Saudita

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